jueves, 8 de abril de 2010

ÍNDICE DE ESCRITORES - ARGENTINA

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•• ÁLVAREZ MOREL, Ricardo
•• ANTOLÍN HEREDIA, Rubén
•• ANTONIOLI, Nicolás
•• ARCURI MÁRQUEZ, Eduardo Jorge
•• ARÍSTIDES, Julio
•• BALADO, Marta
•• BAQUERO, Susana
•• BARRENECHEA, Estela
•• BENÍTEZ, Luis
•• BERTOLONE, Nélida Esther
•• BONOMO, Sergio
•• BOSSIO, Jorge
•• CABRERA, Jaime
•• CALABRESE, Patricia Hebe
•• CARICATI PENNELLA, Elena
•• CAVAGNARO COLOMBO, María Alicia
•• CURTO, Ada Haydée
•• D'ANTONI, Silvana
•• DE LA MOTA, Oscar
•• DREWES, Alejandro
•• ELICECHE, Julio José
•• FASCETTO, Ernesto
•• FERRANTE, Silvia
•• FERREYRA, Alice
•• GARGANTINI, Cecilia
•• GAUTO CASTILLO, Rocío
•• GELFMAN, Ana
•• GELFMAN, Jaime
•• GUADAGNO, Guillermo
•• HLOZEK, Adela
•• HOFFMAN, Silvio
•• HOPKINS, Alfred
•• JACIW, Gabriel
•• LAPADULA, Liliana
•• LEANZA, Carlos
•• LLORCA BOSCO, Isabel
•• LOJO, María Rosa
•• LONG-OHNI, Silvia
•• MARAFIOTI, Rosa
•• MARTINELLI, Beatriz
•• MATURO, Graciela
•• MAURO, Carmela
•• MIR, Beatriz
•• MONTENEGRO, Ricardo
•• MOURELLE, Daniel
•• PARDO GONZÁLEZ, Jana Noeli
•• PÉREZ, Omar
•• POYO MARTÍNEZ, María del Carmen
•• RAMONDETTA, Rolando
•• REY, Patricia
•• RODRÍGUEZ, Adrián Carlos
•• ROMANO, Agustín
•• SÁNCHEZ ZINNY, Fernando
•• SAÑUDO, María Rosa
•• SCUDERI, Antonio
•• SOMBRA, Jorge
•• SPINELLI, Mabel
•• VARGAS, José Martín
•• VARGAS MACHUCA, Nelly
•• VÁZQUEZ, Silvia Mabel
•• VENEGAS PICOLLETT, Percy
•• VINDERMAN, Paulina
•• ZABALA, Héctor
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RUBÉN ANTOLÍN HEREDIA









LA NIÑA DE LA COMPUERTA

Allá, donde el duraznero sangra con la primavera,
donde la siesta se duerme con un murmullo de acequias,
allá la encontré esa tarde, esperando en la compuerta.

Sus ojos, tristes y oscuros, al mirarme me contaban
de sueños de quince años, que se caían al agua
y el agua los repartía cual pequeñas flores blancas.

Tomé su mano y tembló su cuerpo puro y descalzo
y la besé... y ese beso encendió mis veinte años,
y allí, bajo las acacias, el amor tendió su manto.

La siesta seguía allí cuando terminó el abrazo.
Le dije adiós con un beso, me desprendí de su mano
y me fui como un ladrón... al reparo de los álamos.

Allí quedó, con los pies refrescándose en el agua
que continuaba llevando los sueños que le quedaban,
porque nunca se terminan los sueños de una muchacha.

Llegó el verano, el invierno y otra vez la primavera,
y una tarde regresé al cruce de la compuerta
con la esperanza escondida de revivir esa siesta.

Y allí estaba, con los pies refrescándose en el agua,
bajo un coro de palomas, de zorzales y calandrias,
... acunando entre sus brazos... un niño que me miraba.

¡Ay, niña de la compuerta, has atado mi destino
a esta tierra de duraznos, de trabajo, sol y frío,
con la mejor de las cuerdas, con la sonrisa de un hijo!



Rubén Antolín Heredia. Escritor de General Alvear, Provincia de Mendoza, Argentina. Su poema La niña de la compuerta, que aquí reproducimos, es la letra de una canción muy escuchada en Mendoza.

ruben_antolin_mza@yahoo.com.ar

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http://rubenantolin.blogspot.com/
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miércoles, 7 de octubre de 2009

SILVANA D'ANTONI



OTRO PRINCIPIO
La paloma extendió las alas y se perdió en el cielo. Ellos la esperaron ansiosos, esperanzados, pero pasaron los días, las semanas y no regresó. Desde la cubierta se miraron angustiados, no quedaban más aves en el Arca.
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LA PLAGA
Clara entró en el departamento, encendió la luz y vomitó. No pudo esperar. Su estómago se torció en forma violenta y se contrajo con inestables movimientos gelatinosos. No había alcanzado siquiera a cerrar la puerta cuando más arcadas se hicieron escuchar desde su boca.
Clara intentó apurar el pasó pero su desconcierto se lo impidió. Avanzó horrorizada entre ellos, temiendo pisar la sangre, hasta que logró entrar en la cocina y enseguida llegó otro vómito. Los siete cuerpos estaban allí, tendidos a lo largo del pasillo, con las cabezas deformadas, como si una maza las hubiese aplastado.
Clara comenzó a gritar alocadamente. Gritó hasta que se le partió la garganta. Para entonces, algunos vecinos del edificio se habían asomado a los balcones y otros, más curiosos, estaban agolpados en la entrada. Los alaridos hicieron que el encargado también se acercara al departamento. El hombre pronto disipó a la gente y se quedó a solas con la mujer. Ahora, Clara se movía inestable, perturbada, ansiosa, como un hambriento animal salvaje. Un sabor ácido se había instalado en su boca y ella sintió una extraña dificultad al tragar saliva.
–¿Qué hizo, bestia? ¿Qué hizo? –maldijo al encargado mientras golpeaba con los puños la mesada de mármol.
–Yo... yo... –titubeó el hombre sin entender–. ¡Hice lo que usted me pidió! ¿Acaso no estaba harta de los bichos del edificio? –musitó cabizbajo.
–Cu... cuca... –alcanzó a decir Clara, y cayó desmayada sobre el mosaico frío.
El encargado caminó por el departamento buscando el teléfono y llamó a su mujer.
–Juana, bajame al segundo una bolsa de consorcio. ¡Sí, al segundo! –le dijo en forma quejosa.
Los siete gatos con cabezas aplastadas seguían allí, a sus pies. El hombre los observó en silencio. ¡No se había equivocado!, pensó. ¡No se había equivocado! ¿O tal vez sí?
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SILVANA LAURA D’ANTONI. Nació en 1965 y vive en Hurlingham. Escritora de cuentos de terror y de ficción, así como de cuentos y poesías para niños, ha participado en concursos municipales, nacionales e internacionales. En 2008 recibió el Primer Premio de Poesía Infantil de Editorial Cathedra y el Segundo Premio de Los Poetas del Encuentro de Villa Ballester. En 2009 obtuvo el Premio de Cuento Infantil en Editorial Cathedra y el Tercer Premio de Cuento Corto en la Biblioteca Popular Alberdi de Remedio de Escalada. Finalista en los dos certámenes internacionales de cuento de REVISTA SESAM (2007 y 2008).
Es creadora de varios proyectos: “Contémonos historias”, intercambio vía postal con escuelas carenciadas de Costa Rica que comenzó en 2007; “Leemos aunque haga frío”, para la construcción de una biblioteca en Base La Esperanza en la Antártida Argentina (donación de libros). Logró juntar y donar 349 libros que viajarán a la Escuela Nº 38 de la Antártida a fines del 2009.
Realizó taller de periodismo en el “Centro de Periodistas de Hurlingham”. Estudió guión para radio y televisión, APTRA, 2004. Es coordinadora de talleres literarios para adultos y niños, curso que realizó en la Municipalidad de Tres de Febrero.
Ha participado en lectura de cuentos en FM Oeste 106.9 y en FM 91.7 Radio Caseros, en lectura de cartas en FM Cathedra, en la presentación de la obra “Certamen Argenta de Poesía” de Editorial Argenta en la Feria del Libro (Del Autor al Lector), en la exposición de obras literarias del Diario “El Viajero”, en la columna literaria de la revista “Ciudad de Tesei”, en la maratón de Lectura 2008 y en los talleres de lectura y escritura de la Escuela Municipal 25 de Mayo (Ex Escuela Nº 43) de Hurlingham, en la columna literaria (con cuentos y poesías) de la revista “Ecos de Tesei”.
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viernes, 10 de julio de 2009

JOSÉ LUIS NAJENSON

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¿DÓNDE ESTÁ LA BIBLIOTECA DE BABEL, MAESTRO BORGES?
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No sé si fue en Buenos Aires, Guadalajara, Francfort o Jerusalén, pero en el laberinto borgiano de una Feria me encontré con Borges. Tampoco sé si el "Homero del Sur" se hallaba aún en este mundo sublunar o ya había pasado al Edén, al Hades, o al Walhala, que espiaba en sus cuentos. Pero allí estaba, apoyado en su bastón ritual, alto y ausente, acariciando con su mano libre los lomos de los libros, abriéndolos al azar y pasando sus palmas por las páginas como si poseyera el curioso don de leer con ellas, que alguien le había atribuido.
–Don Jorge Luis –le dije, benditos mis ojos que lo ven.
–Malditos los míos que no pueden hacer otro tanto. ¿Dónde estamos?
–No tengo la menor idea, Maestro, lo único seguro es que nos encontramos dentro de una Feria del Libro. No, no me pregunte cuál, ni cuándo.
–El tiempo es la sombra de Dios sobre la Tierra –musitó como para sí.
–Ud. tenía razón, estamos muertos y el Paraíso es una biblioteca infinita.
–No es más que otro sueño –replicó– un sueño dentro de otro. Y, de paso, ¿sabe Ud. quién expresó esa idea antes que yo?
–Lo ignoro.
–En verdad la tomé de Einstein, que remedaba a alguno de los sabios rabinos de su pueblo; él dijo: "El hombre es el sueño de Dios".
–Muchos pensaron lo contrario, sobre todo los que Lo negaban –dije sacando un libro de la estantería–; más aún, lo veían como a una pesadilla de la que había que olvidarse, algo que se inventa sin saberlo o peor todavía, a sabiendas. Precisamente…
Él me arrancó el tomo de las manos y, palpándolo como le había visto hacerlo, exclamó:
–¡"El Diablo", de Giovanni Papini! En esa obra lanza su idea más audaz, que ha sido mal interpretada como apostasía: la doctrina del orgullo satánico y la conversión final de Satán, que facilitaría la recapitulación de toda la Creación en el Creador. El tiempo es del Demonio, sólo al redimirse éste cesará el tiempo. No, mi amigo, yo me he equivocado; la Biblioteca de Babel no está en el Paraíso sino en el Infierno, gracias al Diablo. Pero hasta su redención tenemos mucho tiempo, como para leerla toda…
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(Esta obra fue finalista en el Primer Certamen de Cuento - 2007, de REVISTA SESAM)
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FIN DE SIGLO Y MILENIO
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El gigantesco Centro Comercial de Rosario, recién inaugurado, había quedado en penumbra. Sólo una suave luz se movía en la abovedada cúpula como un candil o un viejo farol a kerosén, pero no la portaba nadie. La luz bajó las escaleras cual si buscara algo, o a alguien. La gente sentada a la mesa festiva corrió hacia las altas puertas automáticas de aluminio y acero que flanqueaban la vasta sala, pero éstas permanecieron inexorablemente cerradas. Parecía una película de Buñuel que había visto muchos años atrás. Para colmo de males, era justo a la medianoche del 31 de diciembre de 2010, fecha sobre la cual también se habían hecho lúgubres predicciones escatológicas, como hacía una década. La luz tenía forma de antorcha sin soporte, entre el brillo del fuego y la lumbre fluorescente, y casi se arrastraba por el suelo. Pensé en la zarza ardiente, en almas de difuntos, e incluso en visitantes extraterrestres. Oí gritos de terror, de arrepentimiento, gemidos, plegarias y rezos, ladridos de perrillos falderos, estrépito de cuerpos que caían y madres llamando a sus hijos extraviados. La luz se desplazó, indecisa, hasta caer en el estanque que adornaba el recinto bajo la nave central, y allí se apagó como si realmente hubiera sido una antorcha reptante. Entonces, una oscuridad total de fin de mundo cayó sobre los seres y las cosas, seguida por un silencio anonadado, en espera del último golpe.
El retorno de la electricidad nos sorprendió a todos, y más aún cuando vimos el cadáver chamuscado de la rata flotando en el estanque. . .
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EL CAFÉ DONDE MUERE LA LUNA
“Sólo es nuestro lo que perdimos”
(Jorge Luis Borges)
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En la pequeña calle Jean Jaurés,
metida entre los pechos de París,
esa sirena ansiosa de querer,
había un café igual a otro café
de Buenos Aires, presa en el confín
de otra llanura plácida, sin fin
donde nadie parece envejecer.
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En la porteña calle Jean Jaurés
hubo una plaza con fuente y delfín,
jazmineros en flor, bancos de piel
y furtivos amantes de perfil,
que la luna encalaba al recorrer
sus veredas de canto y adoquín
antes de ir a morirse en el café.
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En la penumbra azul de aquel café,
absorto en el milagro de vivir,
vi pasar a las mujeres de ayer
junto a sus sombras en el porvenir,
a los amigos idos renacer
tal como eran entonces, al partir,
y ya no supe si dudar o creer.
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Pero a cruzar, al fin, no me animé,
miedo tuve del futuro que vi,
y aunque también el pasado esté allí
como un perro leal esperándome,
no ha de ser más que una ilusión sin fe,
otro tango rezongón y viril
como aquéllos que cantaba Gardel.
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Allá estaba, empero, Don Jorge Luis
y el Otro Borges, su sosías fiel,
bebiendo ambos una copa de anís
con sus ojos glaucos de amanecer.
Y detrás del estaño en un atril
había un retrato de Jean Jaurés
que nos miraba sin dejar de reír.
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Dr. JOSÉ LUIS NAJENSON. Nació en Córdoba, Argentina, en 1938; vive en Israel desde 1983. Nacionalidad: argentina e israelí. Narrador y poeta, ha publicado los siguientes libros de literatura:
Nocturnas –poesía– (Rosario, Argentina, 1959).
• Tiempo de arrojar piedras: cuentos de ficción política y religiosa (Ed. Universidad Autónoma del Estado de México, 1981).
Cultura nacional, cultura subalterna –ensayo– (Ibid., México, 1980).
• Memorias de un Erotómano y otros cuentos (Ed. Monte Avila, Caracas, Venezuela, 1991).
Pardés-Sefarad –poesía– Premio “Villa de Martorell” 1995. (Editorial Seuba, Colección “El juglar y la luna”, Barcelona, 1995).
Diario de un Voyeur –novela– (Ed. Trymar - Kékeres, Vigo, España, 2002).
El suspiro del moro –cuentos– (Ed. Certeza, Zaragoza, España, 2003).
Licantropía y otros cuentos sublunares (Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2003). Premio “Narradores y Poetas Contemporáneos” 2003, convocado por dicho Editorial.
El juego ha terminado (novela que obtuvo la Recomendación para su publicación en el I Concurso Internacional de Literatura Juvenil, Editorial Libresa, Quito, Ecuador.
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Ha recibido más de 50 premios literarios, entre ellos: Primer Premio “Arturo Capdevilla” de Narrativa (Argentina, 1987); Primer Premio “Baeza” de Poesía (Baeza, España, 1996); Primer Premio Internacional de Poesía “Ciudad del Che” (UNEAC, Santa Clara, Cuba, 1999); Primer Premio en la Categoría de Poesía, del II Concurso Internacional de Relatos y Poesía de Temática Mitológica, de “La Revelación”, (Madrid, 2008); Primer Premio Certamen de Relatos Breves “Bellver” (Diario de Mallorca, 2008).
Es Doctor en Filosofía por la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y Miembro Correspondiente en Israel de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.
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JOSÉ MARTÍN VARGAS



IV
¡Quién podrá salvarse
del próximo diluvio,
si lo único que hemos construido
es un arca de papel!
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XXXII
No quiero construir un arca
para que se salven algunos.
No puedo mirar un arco iris
y olvidarme de los muertos.
Prefiero quedarme aquí abajo
en medio del diluvio.
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XXXVIII
El arca ya no existe
y el diluvio todavía
no se ha terminado,
pero el arco iris
no puede ser una mentira.
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JOSÉ MARTÍN VARGAS (San Martín, Provincia de Buenos Aires, Argentina). Poeta y narrador. Psicólogo. Estudió Teología en la ciudad de Müster, Alemania, y Psicología en la Universidad Católica Argentina de Buenos Aires.
Ha publicado:
El deseo de la montaña (poemas)
Anteriormente: Antes de la lluvia (poemas)
El exilio, Adán en la biblioteca y La Sucesión (cuentos)
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ULISES VARSOVIA



AFRODITA DE MELOS
(Venus de Milo)
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Déjame tocar tu piel y quemarme,
déjame acariciar tu cuerpo
con mi mirada de varón en celo
trepando las gradas de la fiebre,
consumido en tus besos de piedra.
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Mudo y pasmado estoy en tu presencia,
indestructible ícono de mármol
revoloteando por siglos y milenios
en la conciencia de la humanidad,
en el subconsciente de la idea de arte.
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En un duro bloque de fría materia,
te buscó el aprendiz de creador
armado de un soplo de metal,
día tras día y noche tras noche
fue escarbando en los velos del misterio,
y al final de la séptima aurora
emergió tu cuerpo desde la luz
petrificado en su propia belleza.
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Bella como ninguna diosa,
tu forma triunfal semidesnuda,
torcida en la curvatura invicta
donde el pubis esconde su secreto
bajo un follaje de pliegues textiles.
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Qué importa que tus hermosos brazos
cayeran al pozo de los siglos,
si la turgencia idéntica del pecho
eleva sus llamas paralelas,
y corren dos ríos de agua pura
más allá de la sed y de los labios.
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Sólo al genio griego le fue concedido
arrancar de un frío bloque de materia
un cuerpo de ansiedad inconsumible,
un rostro de olímpicas líneas faciales,
un monumento de luz y de mármol
a la belleza, Afrodita de Melos.
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(de: Arqueologías, 2007, inédito)
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ULISES VARSOVIA (Valparaíso, 1949). Seudónimo de Alfonso Krieger Velasco. Poeta, narrador. Licenciado en Historia, Geografía e Historia del Arte en la Universidad Católica de Valparaíso, se doctoró en Freiburg, Alemania.
Ha leído con profundidad a los clásicos de la literatura universal, y dice que lo marcaron en especial los románticos alemanes y los ingleses, R.M.Rilke, Herman Hesse, R.Tagore, los poetas malditos franceses, en especial A. Rimbaud, y en cierto modo César Vallejo, Pablo de Rhoka y Pablo Neruda.
Casado con una profesora suiza, Claire Frei, a quien conoció en Chile, reside en San Gallen, Suiza, en cuya universidad dicta cátedra. Tiene además una amplia experiencia como docente de varias universidades.
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Publicaciones:
Sueños de Amor (1972); Tus náufragos (1993); Abasalena y Canciones de Otoño (1994), Capitanía del Viento (1995); Der Herbst in St.Gallen - El otoño en San Gall (poemario bilingüe, de 1992).
Posteriormente fundó su propia editorial, Capitanía, para editar sus Cuadernos de Poesía, con lo que pudo dar a conocer tanto la escrita en Chile como la que escribió en Europa: El transeúnte de Barcelona, de 1997; La Catedral de San Gall, de 1994; Alianza, de 1977; Aguas y Naufragios, de 1995; Cuando las blancas alas de la muerte, de 1995; Jinetes Nocturnos, de 1974/75; Máscaras y Rostros, de 1997; Aguas Tumultuosas, de 1977; Domicilios I, de 1998; Cítara, de 1998; Cólera de Amar, de 1977; Madre Oceánica, Valparaíso, de 1998; Libro de Amor en Invierno, de 1998; Centinela, de 1999; Lumbre, de 1999; Nocturnal, de 1999; Atribularia, de 2000; Megalítica, de 2000; Hermanía: La Hermandad de la Orilla, como homenaje a Valparaíso, de 2003, publicado por Apostrophes en Santiago de Chile, junio de 2004, y Ebriedad, de 2002.
Paralelamente publicaron sus poemas revistas de literatura de todo el espectro hispanoamericano, así como también de Francia, Italia, Canadá y Estados Unidos, en varios idiomas y repetidas veces.

Actualmente está en numerosas páginas web. Tiene también varios títulos inéditos, entre ellos una novela.
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http://varsovia.tripop.cl
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SILVIO HOFFMAN



LA ESCALERA DE CARACOL
(fragmento)

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Para mí, el camino más inquietante y atractivo es el que ofrece la escalera de caracol. Cuanto más cerrada es la curva sobre la recta en la que se enrrolla, mayor es la impresión que reciben los sentidos. El cuerpo intentaría mimetizarse dentro la línea circular que lo contiene; existe una espectativa, un estado de alerta, ante lo que se hallará al emerger del extremo superior o al salir desde su base.
Es fascinante el influjo que me provoca; ser parte de una hélice con la que giro, en un trayecto que podría imaginar infinito; círculos y círculos, como volutas de humo, que inspiran lo que podría ser un eterno signo de interrogación: ¿es tubo de ascenso o descenso?, ¿peligrosa?, ¿estimulante de la curiosidad?, ¿juego de alpinismo o tobogán?. El caracol vivienda ambulante del molusco, caparazón, fortaleza, me subyuga: ¿será por la necesidad de autonomía, la protección segura? Escalón tras escalón, la disposición retrasa la llegada; en cada nivel puede haber un mundo, una visión diferente que se orienta hacia todos los puntos cardinales del espacio.
Cuando pienso en la aglomeración humana que satura el planeta, vislumbro la escalera de caracol y la ilusión de infinito que produce, el transporte hacia la lejana altura, un lugar más hospitalario. Si proyecto a la escalera hacia abajo, con su geometría de tornillo, lograría horadar el suelo para llegar a un lecho apacible.
En mi hogar creativo, los peldaños pueden ser para el jardín colgante, velos que agite el aire, lugar de refugio para un nido extraviado. En escalarlos y descenderlos, vivo con más realidad, la coherencia en el tiempo, el movimiento espiral como una danza ritual inagotable; el sentido de la vida puede embriagarse en los giros lúcidos o enigmáticos, entre lo pasado y el futuro desconocido.
La escalera de caracol puede ser en los sueños la pesadilla con marchas forzadas, automóvil saltando los niveles, tormentas de viento, lluvia y granizo azotando a la que, espectral, es como la instalada afuera para los salvatajes. Pero también, el lugar de encuentro en la cita de amor, suspendida entre el cielo y la tierra.
¿Qué clase de sendero es mi vida? ¿Camino liso o abrupto? ¿Continuado y regular o cortado con precipicios?. El camino en caracol me encierra y envuelve, alarga el esfuerzo y oculta el destino. Es bueno, ¡por fin!, llegar al que es recto, directo, calle o avenida en las que resulta placentero dejarse llevar. Después del caracol introspectivo, de búsqueda interior, alcanzar la claridad en la planicie, el paisaje abierto, horizonte que los ojos pueden abrazar. Creo que llevo a cuestas el caracol y la llanura, integridad que me permite sospechar la naturaleza de mi existir...
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SILVIO HOFFMAN. Nacido en Buenos Aires. Egresado de escuelas públicas y de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Trabajó para la salud infanto-juvenil y la educación familiar, desde su especialidad y ejercicio pediátrico, y a partir de su especialización en psicología y psicopatología en el servicio de la Dra. Telma Reca, Servicio del Hospital Escuela San Martín, de Buenos Aires.
Con enfoque biológico, psicológico, social, reflexiona y participa en medios de difusión (cursos y conferencias, periodismo, radio, televisión).
Director Médico en Comunidades Terapéuticas, para rehabilitación de droga-dependientes desde la década del 90.
Publicó “¿Qué droga la droga?” (2000), “La casa mágica” (2006).
Artista plástico, realiza y expone pintura escultórica, entre otros en “Estímulo de Bellas Artes” (2002)
Desde la década del 70 realiza en forma ininterrumpida, talleres creativos de escritura, plástica, música, expresión corporal y teatral, en equipos interdiscipinarios, para desarrollos de la personalidad, resolución de problemas psicopatológicos, enfermedades de adicción a drogas psicoactivas, bajo el concepto: Artes + Ciencia = Salud.
Fundación Hoffman. Médico Psiquiatra y Psicoterapeuta.
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