martes, 28 de octubre de 2008

PERCY VENEGAS PICOLLETT




OTRO SONETO MEDICINAL

Muerte: yo seré tu muerte
y de las manos del Seol te los arrancaré.
(Gilgalmesh. El libro del Arulu)


No le tengas temor nunca a la muerte,
aunque arañen sus garras tu garganta,
despójate del miedo y ya levanta
tu cuerpo que a sus ojos es inerte.

Tu cerviz no doblegues ante el miedo
ni le implores al Hades vida eterna:
endereza con fuerzas una pierna
y levántate presto con denuedo.

Por la edad sacudiendo tus entrañas
si sintieras tu ser aniquilado,
las lágrimas no nublen tus pestañas.

Las Parcas tu destino habrán labrado
mas recuerda que, mientras les regañas,
con valor al dolor has derrotado.




PALABRA

¿Y tú, que trato tienes con la palabra, o ella contigo?
(Diccionario de pautas y estremecimientos)


¿Por qué no hablas,
tú, palabra?
¿Por qué no nombras,
y en cambio
me empecinas
en el fracaso
de nombrarte?
¿Por qué me persigues,
si enmudezco?
¿Qué buscas,
si no encuentro
la medida?
Deja que la ilusión
de no buscarte,
me baste
al respirar
el mundo que has creado,
PALABRA.



PERCY VENEGAS PICOLLETT (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia). Reside en San Martín, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Poeta. Médico psiquiatra. Asiste al Taller Literario Abierto SESAM que coordina Agustín Romano. También al seminario “El relato y su monitoreo”. Es miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de San Martín.
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JORGE SOMBRA




LUNA MATALUNA

Procura que tu visión
de las cosas
sea tan amplia
que te alcance

–Buenas noches, don Roque. Vine hablar con usted porque tengo un asunto muy delicado que tratar. Unas cuantas veces lo quise encarar y, pa’ decirle la verdad, don Roque, no me animaba.
Ya son varios los meses que me voy en partidas, y a la final no me decido. Usted sabe cuánto lo respeto y lo aprecio. Y por eso lo he ensayao’ en muchas noches, no por miedo, porque usted sabe que soy tan hombre como usted, pero sí por respeto. Mi padre me decía que a las cosas hay que hablarlas de frente, de hombre a hombre; así, mirándolo a los ojos, como yo lo estoy mirando ahora.
Y usted es un hombre inteligente, tiene estudio, por algo es veterinario. Y yo sé que me va a saber escuchar, y me va a comprender en la encrucijada. Porque ahora sí, esta noche tomé coraje y le vine hablar.
Vez pasada, cuando le ayudé con esa yegua que tenía el potrillo atravesao’, yo pensé; esta es la ocasión pa’ hablarle, trabajamos codo a codo, casi sin hablarnos y yo le entendí todo lo que usted me indicó pa’ la parición. Pero lo vi tan metido en su oficio, que me dije: este no es el momento.
Otra vuelta cuando fuimos juntos a recorrer el campo, las alambradas, las aguadas. ¿Se acuerda? Usted me veía manejar la california en el torniquetero y un de repente me preguntó, así de sopetón, ¿andás noviando Antoñito? Ahí me tocó la llaga. Yo me dije: esta es mi oportunidad, pero hacía un ratito nomás usted me había estado contando, en confidencia, unos problemas que tenía con unos pagarés y la cosecha anterior que no había cobrado, que yo preferí no hablarle del asunto.
–Bueno, hablá, Antonio, desembuchá, me tenés intrigado.
–Es que no es fácil, don Roque, no es fácil. Pero usted me tiene que prometer que me va a escuchar, y si se enoja conmigo, no me vaya a querer matoniar, porque yo me voy a defender.
Porque ya hace diez años que trabajo con usted. Y es la única persona a quien le puedo contar lo que me pasa. Y además tengo la obligación de contárselo, por una gratitud que tengo con usted y con su familia.
Se lo tengo que decir, se lo tengo que decir y se lo tengo que decir yo. Pero a usted solo. Ni al cura pienso contarle.
–Está bien, decímelo de una vez, te escucho.
–Bueno, ahí va; se trata de doña Elvira, don Roque. Creo que estoy enamorado de ella. Cuando yo la veo me desespero, los ojos se me van pa’l lao’ que está ella, y la sigo disimulao’ pa’ que no se dé cuenta.
–¡Pero es mi mujer! ¡Es la mujer de tu patrón! ¡Es tu patrona! ¿Cómo te vas a enamorar de mi señora? Habiendo tantas mujeres en el pueblo o en las cabañas vecinas, solteras, sin compromiso, de tu edad. Mi mujer y yo te llevamos diez años, ¿cómo me podés hacer una cosa así, Antonio?
Cuando vos llegaste recién salido de la conscripción a buscar trabajo, yo, sin conocerte, te hice un lugar en la cabaña. ¿Y me pagás con eso, Antonio?
–No se sulfure, patrón, yo le dije que el asunto es delicado. Yo maliciaba que usted se iba a encocorar. Pero no me grite, porque si algo tengo de hombre es un montón de coraje que junté para contarle mi desgracia.
–Y, decime, ella ¿te dio alguna esperanza, alguna mirada, una señal?
–¡No, señor! Yo sólo le miro las ancas, las ancas le miro, nunca me animo a mirarle los ojos, por respeto, ¿vio? Su mujer es como una santa para mí, por eso me gusta.
–¿Y, qué más le mirás?
–No, yo le miro las ancas nomás.
–¡Te tenés que ir de acá! Mañana mismo a primera hora, te arreglo la cuenta, te me cargás la cama y este ropero con luna que te regalamos con mi mujer y te me mandás a mudar donde nunca más te vea.
–¡No, patrón! Estoy viendo en sus ojos el rojo del odio que me tiene. Y usted también tiene un cuchillo igual que el mío, así que esto lo arreglamos a lo hombre, así, de frente.

Final. A los tres días, después de aquella fatídica noche, fue encontrado el cuerpo sin vida de Antonio. El equipo forense informó: el cadáver presenta varios cortes en los brazos y una profunda herida en la muñeca por la que –aseguran– se desangró. El cuchillo aprisionado en la mano todavía, la luna del ropero hecha trizas, con rastros de sangre. Y una botella de ginebra acostada en el piso de la pieza con un resto de bebida.


JORGE SOMBRA (Vicente López, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1946). En 1983 abraza el Periodismo como una necesidad vital de expresión. Publica su primer libro en 2002, “La mujer de los gatos”, una selección de treinta y un cuentos escritos entre 1988 y 1997 que llegan a los lectores –según reza su prólogo– con la esperanza de provocar una reflexión. Se desempeñó como funcionario de la Dirección de Prensa de la Municipalidad de San Martín en el período 1999/2004 y en la actualidad es coordinador en la Dirección de Cultura de ese mismo organismo. También es coordinador del Taller de Iniciación Literaria de la Municipalidad de San Martín. Fue socio fundador de la Sociedad de Escritores de San Martín (SESAM) y forma parte de su actual Comisión Directiva. Escribe en el diario sanmartinense Contextos. Reside en General San Martín, Provincia de Buenos Aires.

MARÍA ROSA SAÑUDO





Está quieta la calle, como tus ojos.
Un camino infinito, tu mirada ausente y vacía,
llama de la noche,
constelaciones imaginarias,
neones de ciudades nunca vistas.
Tu mirada, perdida, que no responde
y me deja aquí, al borde de la bahía
donde el mar lame con sal la arena de tu imagen


MARÍA ROSA SAÑUDO (Buenos Aires, 1947). Poeta. Reside en San Martín, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Coordinadora de talleres literarios. Ha sido jurado en los Juegos Florales de los Poetas del Encuentro 2008. Pertenece a la Comisión Directiva de la SESAM. Estudió en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Conductora del programa “La esfera” en FM Apuntes. Concurrió a los talleres literarios: Mario Bravo, a cargo de Roberto Romeo Di Vita; SUTEBA, coordinado por Raúl Pignolino; Banco Cooperativo de Caseros, coordinado por el profesor Dayán y al de El hilo y el laberinto, a cargo de Isabel Llorca Bosco. Ha publicado: una plaqueta Poemas al borde del tiempo (1993), en la antología Poemas al paso (1992), en el Semanario Huella un poema ilustrado por Adrián Chaquetti.

Distinciones:
• Tercer premio en los Juegos Florales “Jorge Bossio” de la SESAM (2007).
• Tercer premio en los Juegos Florales “Jorge Bossio” de la SESAM (2006).
• Mención de Honor en el concurso literario Primera Escuela Argentina para Amigos de los Perros.
• El periodista Jorge Sirvent grabó poemas suyos como separadores en el programa “La ciudad desnuda”.

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PATRICIA REY




YA NO

Ya la clásica esquina
de San Juan y Boedo
no tiene ese olor a café y bohemia.

Ya la luna no rueda por Callao,
ya las estrellas se han ido a dormir
y no brillan como la noche de la despedida.

Ya la plaza San Martín
no quiere amanecer vestida de sol
porque no puede ser testigo de nuestros encuentros.

Caminito ha perdido su color
y San Telmo ya no cuenta
historias de amor y tango.

Buenos Aires ya no es lo mismo,
desde que no estás en mi vida
los versos se han pintado de gris
y esta loca ciudad llora tristemente.


PATRICIA REY (Villa Libertad, Partido de San Martín, Provincia de Buenos Aires, 1983). Poeta. Profesora de lengua y literatura. Publicó en las antologías de “Escritores Latinoamericanos 2002” (tomo II) y en “Homenaje a Cortázar” (2002). Miembro de la Comisión Directiva de la SESAM.
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MARÍA DEL CARMEN POYO MARTÍNEZ




APENAS VEINTICUATRO HORAS

Ámame sólo veinticuatro horas.
El tiempo exacto de una mariposa.
Lo justo para que el amor nos quede ileso.
Lo necesario para que el amor
pueda ponerse a salvo de nosotros.



CÓMPLICE

Cómplice de vos,
duerme mi conciencia
y soy presa del albedrío de tu boca,
en tanto el vértigo me puebla
de tu sol.
Te doy mi mano
para vestir tu soledad
y vos
me dejás los ojos
acabados de llegar de las tormentas.


FICCIONES

Antes
cuando dormía en la oscuridad de las ficciones,
escondida tras las piedras redondas de los ojos de los tigres,
maduraba cedrón entre los dientes
y coleccionaba estaño en los agujeros de los viernes por la noche.
No sabía que la aurora nace de hembras secas y dormidas
en un callejón cualquiera, cerca de un niño abandonado.
No sabía que nos observa antes de resolver si vuelve
del nocturno paseo en su litera sin caballos.
No sabía de las heridas sangrando y sangrando para atraer a las manadas,
ni que el semen de los dioses diminutos podía sepultar cadáveres.
No sabía que las batallas libradas al costado de los monumentos
pulverizaban jardines y mancillaban rosas.
Antes, cuando dormía en la oscuridad de las ficciones,
veía pasar los hombres envasados en frascos de plástico,
a los búhos comiendo los pezones de las parturientas
y a los niños encender pirotecnia en los ojos de los maestros,
y seguía escondiéndome
tras las piedras redondas de los ojos de los tigres.
Quién sabrá decirme cómo seré mañana a la hora de la siesta,
cuando la lluvia torrencial
disuelva las piedras redondas de los ojos de los tigres.

(Primer Premio “Julio Arístides” 2008)



MARÍA DEL CARMEN POYO MARTÍNEZ (Alcañices, Zamora, España). Poeta, dramaturga, narradora. Reside en San Andrés, Partido de San Martín, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Coordinadora del grupo cultural Los Poetas del Encuentro. Intérprete de poesía española. Ha publicado el libro de poemas “De pie sobre las brasas” (Buenos Aires, Aql, 2004). Fue convocada como jurado en los dos certámenes internacionales “Jorge Luis Borges” de la REVISTA SESAM.

Distinciones por diversas obras:
• Primer Premio Nacional Subsecretaría de Cultura Municipalidad de Almirante Brown (2003).
• Primer Premio Juegos Florales Municipalidad de Vicente López (1994).
• Primer Premio Juegos Florales Subsecretaría de Cultura de Vicente López (1996).
• Segundo Premio Certamen Nacional “Julio Arístides” de la Casa Universitaria de Gral. San Martín (2006).
• Segundo Premio Juegos Florales SADE de Tres de Febrero (1999).
• Ha sido designada Mujer del Año en la Cultura (2003) por la Asociación Civil de Empresarias y Profesionales (ACEP).

OMAR PÉREZ




Fragmento del libro
EL JUEGO DEL TIGRE

Amparados por las sombras de la noche, dos hombres en una canoa que acababan de quitarle a un mallonero, navegaban por el río Paraná. Con rumbo norte, buscaban ganar la costa paraguaya. Cuando llegaron a la orilla descendieron, ataron la embarcación y comenzaron a caminar.
Mientras transitaban por un camino angosto, escucharon voces y se ocultaron en la tupida vegetación. Eran dos guardias paraguayos que conversando se dirigían en dirección al río. Uno de ellos se detuvo un momento para encender un cigarrillo. Cuando estaba a punto de prenderlo, alguien se acercó por la espalda y sorpresivamente lo tomó del cuello y con saña asesina lo destrozó. Acto seguido, los criminales le quitaron el arma y los cigarrillos, después ocultaron el cuerpo en la espesura."



OMAR PÉREZ (Departamento de Sauce, Provincia de Corrientes, Argentina). Reside en San Martín, Provincia de Buenos Aires, desde 1967. Ha colaborado en periódicos y revistas zonales. Ha publicado: “Burbujas. Curiosidades de Allá ité” (Ediciones Baobab, 2001) y “El Juego del Tigre” (Ediciones Baobab, 2003).

Distinciones:
• Mención de Honor en el V Concurso Provincial de Poesía y Cuento Suburbano 2000, d Ediciones Baobab y auspiciado por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires.
• Mención de Honor en el Concurso Literario Anual “Ángela Colombo 2002” auspiciado por la Comisión de Cultura de la Casa y Mutual Universitaria.

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CARMELA MAURO




EL PARTO DE LA TIERRA

Cierto día, una mujer llamada Tierra quedó embarazada. Esta gestación era delicada y lenta y, debido a eso, debía hacer reposo hasta el mismo momento del alumbramiento, y elegir para este acto la geografía más ancha y alargada de Sudamérica.
El tiempo avanzaba y su vientre crecía y era urgente e intuía que iría a ser mamá de muchos hijos.
Mientras tanto, los familiares habían sido notificados de que ese embarazo ponía en riesgo la vida de la misma embarazada, entonces, precavidos, solicitaron la presencia de los mejores cirujanos, obstetras, neonatólogos y pediatras de todos los continentes.
Así se formó un excelente equipo de profesionales que estaban preparados para atender los inminentes nacimientos.
¡Y por fin llegó el día!
La parturienta sintió los inconfundibles síntomas del parto. Síntomas que se elevaban minuto a minuto para dar lugar a que se distendiera el canal vaginal para facilitar así el paso más esperado de los que amaban la belleza encinta.
Todo parto es doloroso y éste también lo era.
Los facultativos comenzaban a atenderla y le rodeaban el vientre con sus manos blancas, negras amarillas, rojas, cobrizas y de otras tonalidades de piel que componen la mezcla de la raza humana, y empujaban para ayudarla y la eficacia se hacía evidente porque comenzaban a nacer: Solidaridad, Igualdad, Respeto, Hermandad, Trabajo, amor, Educación y Responsabilidad.
Luego de haber pasado la lógica alegría por haber recibido tantos nacimientos, los facultativos se dieron cuenta que la parturienta continuaba con repetidas y largas contracciones, ya que, su color rosado de frescura y lozanía se atenuaba haciendo que la transpiración de su cuerpo fuera tan abundante que decayeron abruptamente sus latidos cardíacos, lo que hizo gritar a todos los presentes: ¡La tierra se nos va!
Con el sopor y la angustia de ese dramático momento, los profesionales la socorrieron tan eficazmente que comprobaron que en el útero había algo más por alumbrar..
Nuevamente unieron sus manos y empujaron. Pujo tras pujo. Pujo y jadeo. Jadeo y pujo, pujo y dolor, dolor y episiotomía y pujo largo, largo, largo, grito y respiración, respiración y llanto, llanto y reposo, reposo y sonrisas, sonrisas y abrazos, abrazos y besos. Quien causó tanto dolor a la tierra ya había nacido y lo llamaron: PAZ.


Carmela Mauro (Italia, 1945). Reside en Villa Bonich (San Martín), Provincia de Buenos Aires, Argentina. Narradora, poeta, pintora autodidacta. Fue integrante de la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de San Martín (SESAM). Concurrió al Taller Literario de Élido Di Serio (1973).

Distinciones:
• Finalista en el rubro Poesía con el poema “Cardales” y participó en la Antología de la serie “El amor de la poesía argentina” en el Café Tortoni de Capital Federal (Fondo Editorial Bonaerense).
• Participó en el Primer Encuentro de Escritores Jóvenes Éditos e Inéditos, Dirección de Cultura de la Municipalidad de San Martín, 1996.
• Es Miembro Adherente del Fondo Editorial Bonaerense.
• Participó en la Primera Feria-Exposición del Libro Infantil/Juvenil del Distrito de General San Martín “Leemos Juntos”, 2003.